Botox

 

Botox® (toxina botulínica tipo A) es un medicamento hecho con la misma bacteria que causa la intoxicación alimentaria. Cuando se usan en dosis pequeñas, las inyecciones de Botox pueden ayudar a aliviar algunos problemas de salud y han sido aprobadas por la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos para el tratamiento de ciertos trastornos. Sin embargo, el Botox actualmente no está aprobado por la FDA para el tratamiento de los trastornos de la ATM.

 

Los resultados de los estudios clínicos recientes no han sido concluyentes en relación con la eficacia del Botox para el tratamiento de los trastornos crónicos de la ATM. Se están realizando investigaciones adicionales para aprender cómo el Botox afecta específicamente a los músculos mandibulares y a sus nervios. Los hallazgos ayudarán a determinar si este fármaco puede ser útil en el tratamiento de los trastornos de la ATM.

 

Tratamientos irreversibles

 

Entre los tratamientos irreversibles que no han demostrado ser eficaces y que incluso pueden empeorar el problema se encuentran la ortodoncia para cambiar la mordida; las coronas y puentes para equilibrar la mordida; el limado de los dientes para equilibrar la mordida (llamado "ajuste oclusal"); y las férulas de reposicionamiento, un tipo de aparato ortopédico que alteran la mordida de manera permanente.

 

Cirugía

 

Otros tipos de tratamientos, tales como los procedimientos quirúrgicos, invaden los tejidos. Los tratamientos quirúrgicos son controversiales, a menudo irreversibles y deben evitarse siempre que sea posible. No ha habido ningún ensayo clínico a largo plazo para estudiar la seguridad y la eficacia de los tratamientos quirúrgicos para los trastornos de la ATM. Tampoco existen normas para identificar a las personas que probablemente se beneficiarían de la cirugía. El hecho de no responder a los tratamientos conservadores, por ejemplo, no significa automáticamente que sea necesario recurrir a la cirugía. Si le recomiendan un procedimiento quirúrgico, asegúrese de que el médico le explique —en palabras que usted pueda entender— la razón para el tratamiento, los riesgos posibles y otros tipos de tratamiento que puede haber.

 

Implantes

 

La sustitución quirúrgica de las articulaciones de la mandíbula con implantes artificiales puede causar dolor severo y daño permanente en la mandíbula. Es posible que algunos de estos dispositivos no funcionen correctamente o que con el tiempo se puedan romper en la mandíbula. Si ya ha tenido cirugía de la articulación temporomandibular, debe ser muy precavido a la hora de considerar cualquier operación adicional. Por lo general, las personas que se someten a varias operaciones de la articulación mandibular no tienen una buena perspectiva para una función normal y sin dolor de esta articulación. Antes de someterse a cualquier cirugía de una articulación de la mandíbula, es sumamente importante obtener otras opiniones médicas independientes y comprender plenamente los riesgos que ésta conllevaría.