A.T.M.

 

Los trastornos de las articulaciones y de los músculos temporomandibulares, comúnmente llamados trastornos de la ATM (o TMJ, por sus siglas en inglés), son un grupo de afecciones que causan dolor y disfunción en las articulaciones y los músculos mandibulares que controlan el movimiento de la mandíbula. No sabemos a ciencia cierta cuántas personas tienen algún trastorno de la ATM. El trastorno parece ser más común en las mujeres que en los hombres.

¿Qué son las articulaciones temporomandibulares?
 

Las articulaciones temporomandibulares conectan el maxilar inferior, conocido como mandíbula, al hueso en el lado de la cabeza, llamado hueso temporal. Si usted coloca los dedos justo frente a las orejas y abre la boca, puede sentir estas articulaciones. Debido a que estas articulaciones son flexibles, la mandíbula puede moverse suavemente de arriba a abajo y de lado a lado, permitiéndonos hablar, masticar y bostezar. Los músculos se acoplan a las articulaciones mandibulares y las rodean controlando su posición y movimiento.

Cuando abrimos la boca, los extremos redondeados de la mandíbula inferior llamados cóndilos se deslizan por la fosa temporal, la cavidad de la articulación del hueso temporal. Cuando cerramos la boca, los cóndilos se deslizan hacia atrás a su posición original. Para mantener este movimiento suave, tenemos un disco blando entre el cóndilo y el hueso temporal. Este disco absorbe los golpes a la articulación de la mandíbula que son ocasionados por la masticación y otros movimientos.

Las articulaciones temporomandibulares son distintas a otras articulaciones del cuerpo. La combinación de la bisagra y los movimientos de deslizamiento hace que este conjunto sea entre los más complicados del cuerpo. Además, los tejidos que componen las articulaciones temporomandibulares difieren de otras articulaciones de carga, como la rodilla o la cadera. Debido a su movimiento complejo y composición única, la articulación de la mandíbula y los músculos que la controlan pueden suponer un enorme desafío para los pacientes así como para los proveedores de atención médica cuando surgen problemas.  

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¿Cuáles son los trastornos de la ATM?
 

Los trastornos de las articulaciones de la mandíbula y de los músculos de la masticación, y la forma como la gente responde a ellos, varían mucho. Los investigadores generalmente están de acuerdo en que estos trastornos se dividen en tres categorías principales:

 

  • El dolor miofascial implica molestias o dolor en los músculos que controlan la función de la mandíbula.

  • Un desarreglo o asimetría interna de una de las articulaciones causado por un disco desplazado, la mandíbula dislocada o lesiones del cóndilo.

  • La artritis se refiere a un grupo de trastornos degenerativos e inflamatorios de las articulaciones que pueden afectar a las articulaciones temporomandibulares.

 

Es posible tener más de uno de estos trastornos al mismo tiempo. Además, también se puede tener otros problemas de salud al mismo tiempo que los trastornos de la ATM, tales como el síndrome de fatiga crónica, trastornos del sueño, o fibromialgia, una afección dolorosa que afecta a los músculos y otros tejidos blandos en todo el cuerpo. Estos trastornos tienen algunos síntomas comunes, lo que sugiere que pueden tener mecanismos similares de enfermedad. Sin embargo, no se sabe si estos trastornos tienen una causa común.

 

Las enfermedades reumáticas, como la artritis, también pueden afectar a las articulaciones temporomandibulares como una afección secundaria. Las enfermedades reumáticas se refieren a un grupo grande de trastornos que causan dolor, inflamación y rigidez en las articulaciones, los músculos y los huesos. Tanto la artritis como algunos de los trastornos de la ATM causan inflamación de los tejidos que recubren las articulaciones. No se conoce la relación exacta entre estas dos afecciones.

 

Tampoco es claro cómo progresan los trastornos de las articulaciones y los músculos mandibulares. Con el paso del tiempo, los síntomas pueden empeorar o mejorar, pero no se sabe por qué ocurren estos cambios. La mayoría de la gente tiene alguna forma relativamente leve del trastorno. Sus síntomas mejoran significativamente o desaparecen espontáneamente en semanas o meses. Para otros, la afección causa dolor prolongado, persistente y debilitante.

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¿Qué causa los trastornos de la ATM?
 

En algunos casos, un trauma a la mandíbula o a la articulación temporomandibular desempeña un papel en el desarrollo de este trastorno, pero en la mayoría de los casos de problemas de las articulaciones y los músculos mandibulares, los científicos no saben cuál es la causa.

 

Ya que este problema médico es más común en las mujeres que en los hombres, los científicos están explorando la posible relación entre las hormonas femeninas y los trastornos de la ATM.

 

Para muchas personas, los síntomas parecen iniciar sin una razón obvia. Las investigaciones cuestionan la creencia popular de que una mala mordida o los aparatos de ortodoncia pueden desencadenar los trastornos de la ATM. 

 

No hay ninguna prueba científica que los ruidos como de chasquidos o tronidos en la articulación de la mandíbula conducen a problemas graves. De hecho, en la población en general, es común tener este tipo de sonido. Los ruidos en la mandíbula por sí solos, sin dolor ni movimiento mandibular limitado, no indican un trastorno de la ATM y no es necesario tratarlos.

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¿Cuáles son las señales y los síntomas?
 

Hay una variedad de síntomas que pueden estar vinculados a los trastornos de la ATM. El síntoma más común es el dolor, especialmente el dolor en los músculos de la masticación o en la articulación mandibular. Otros posibles síntomas incluyen:

 

  • dolor que irradia por la cara, la mandíbula o el cuello,

  • rigidez en los músculos de la mandíbula,

  • movimiento limitado o bloqueo de la mandíbula,

  • ruidos como de chasquidos o tronidos que causan dolor en la articulación mandibular al abrir o cerrar la boca,

  • un cambio en la forma en que los dientes superiores e inferiores encajan entre sí. 

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¿Cómo se diagnostican los trastornos de la ATM?
 

Actualmente no hay ninguna prueba estándar que sea ampliamente aceptada para diagnosticar correctamente los trastornos de la ATM. Debido a que las causas exactas y los síntomas no están claros, puede ser difícil y confuso identificar este tipo de trastornos.

 

Actualmente, los proveedores de atención médica toman nota de la descripción que da el paciente de sus síntomas, así como del historial médico y dental detallado, y examinan las áreas problemáticas, incluyendo la cabeza, el cuello, la cara y la mandíbula. También se puede recomendar realizar estudios de imágenes.

 

Quizás usted desee consultar con su médico para descartar otras posibles causas de dolor. El dolor facial puede ser un síntoma de muchas otras afecciones, tales como las infecciones del oído o de los senos paranasales (sinusitis), varios tipos de dolores de cabeza o neuralgias faciales (relacionadas con dolor del nervio facial). Si se descartan estos problemas primero, es más fácil identificar los trastornos de la ATM.

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¿Cómo se tratan los trastornos de la ATM?
 

Debido a que es necesario realizar más estudios sobre la seguridad y la eficacia de la mayoría de los tratamientos para los trastornos de las articulaciones y los músculos mandibulares, los expertos recomiendan firmemente que se utilicen los tratamientos más conservadores y reversibles posibles. Los tratamientos conservadores no invaden los tejidos de la cara, mandíbula o articulación ni requieren cirugía. Los tratamientos reversibles no provocan cambios permanentes en la estructura o la posición de la mandíbula o de los dientes. Incluso cuando los trastornos de la ATM son persistentes, la mayoría de los pacientes no necesitan tratamientos agresivos.

 

Tratamientos conservadores

 

Debido a que los problemas más comunes de las articulaciones y los músculos mandibulares son temporales y no empeoran, es posible que sólo requiera un tratamiento sencillo para aliviar el malestar.

 

Prácticas de autocuidado

 

Hay pasos que usted puede seguir que pueden ayudar a aliviar los síntomas, tales como:

 

  • comer alimentos blandos,

  • aplicar bolsas de hielo,

  • evitar los movimientos extremos de la mandíbula (como dar bostezos grandes, cantar fuertemente y mascar chicle o goma de mascar),

  • aprender técnicas de relajamiento y reducción del estrés,

  • practicar estiramientos suaves de la mandíbula y ejercicios de relajamiento que pueden ayudar a incrementar el movimiento de la mandíbula. Su proveedor de atención médica o un terapeuta físico puede recomendarle ejercicios, si son lo indicado para su situación en particular.

 

Analgésicos

 

Muchas personas con trastornos de la ATM pueden obtener alivio temporal de las molestias de la mandíbula, con el uso a corto plazo de los analgésicos sin receta o de los fármacos antiinflamatorios no esteroideos o AINE (también conocidos como NSAIDS, por sus siglas en inglés), como el ibuprofeno. Cuando sea necesario, su dentista o médico puede recetarle analgésicos o medicamentos antiinflamatorios más fuertes, relajantes musculares, o antidepresivos para ayudar a aliviar los síntomas más fuertes.

 

Férulas de estabilización

 

Su médico o dentista puede recomendar un dispositivo oral, también llamado férula de estabilización o protector bucal o de la mordida, que es un protector de plástico que encaja en los dientes superiores o inferiores. Las férulas de estabilización son los tratamientos más utilizados para los trastornos de la ATM. Sin embargo, los estudios de su eficacia para aliviar el dolor no han sido concluyentes. Si le recomiendan una férula de estabilización, debe utilizarla sólo por un corto tiempo y ésta no debe causar cambios permanentes en la mordida. Si una férula provoca o aumenta el dolor, o le afecta la mordida, deje de usarla y consulte a su proveedor de atención médica.

 

Aunque los tratamientos conservadores y reversibles que aquí se describen son útiles para el alivio temporal del dolor, no son una cura para los trastornos de la ATM. Si los síntomas continúan por largo tiempo, regresan con frecuencia o empeoran, avísele a su médico.

 

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